Buscar en LA ABEJA:

Miércoles, 29 de Marzo 2017


Frase Cabecera 245px

Correccion Agustin Laje Grande

1000 dolares

Escribe: Agustín Laje.- Y llega otro 24 de marzo más. El día de la memoria poco memoriosa; de la historia descuartizada por criterios ideológicos, y de la justicia solo para algunos. El día en el que el relato setentista irrumpe con toda su fuerza otra vez, y nos sumerge en el ya clásico cuento de ángeles y demonios.

Es así que muchas cosas no te serán contadas este 24 de marzo. En primer lugar, harán lo imposible por descontextualizar. Los grandes medios y los políticos tomarán esta fecha como si antes del 24 de marzo de 1976 no hubiera habido historia, como si el gran drama que vivimos los argentinos se hubiera originado ese mismo día porque, de repasar un poco hacia atrás, su relato se haría trizas.

Así, no te contarán por ejemplo que Argentina en esos años atravesó una guerra contra el terrorismo; que las organizaciones terroristas cometieron entre 1969 y 1979 la cantidad de 21.644 atentados; que para ello, contaban con el respaldo de Estados extranjeros como el cubano, y de organizaciones terroristas internacionales como la OLP de Yasir Arafat.

Por supuesto que mucho menos te dirán que el 52% de estos atentados fueron perpetrados en período democrático, entre el 25 de mayo de 1973 y el 23 de marzo de 1976, y que, por lo tanto, los objetivos de las organizaciones terroristas no fue “luchar contra la dictadura para devolvernos la democracia”, sino luchar contra la democracia para instaurar su propia dictadura. Por cierto, tampoco te contarán que durante el gobierno democrático anterior al 24 de marzo se registraron cerca de 1.000 desaparecidos.

Obviamente, ni la clase política ni los medios mencionarán sus propias responsabilidades en el drama en cuestión. Los radicales olvidarán que su partido durante el Proceso nada menos que 310 intendencias y que su líder, Balbín, solicitó a Videla el golpe; los peronistas se harán los distraídos respecto de la verdadera significación de los decretos de aniquilamiento del terrorismo que ellos firmaron; los socialistas no reconocerán que hombres de sus filas, como Americo Ghioldi, fueron también parte del gobierno de facto en calidad de embajadores; la gente del Partido Comunista querrá borrar de la historia que el 25 de marzo de 1976 lanzó un comunicado de adhesión al gobierno de Videla subrayando que “era necesario y urgente cambiar el rumbo”.

Leer más...

abortistas 670x380

Escribe: Agustín Laje.- El feminismo radical es un movimiento ciertamente minoritario, aunque sumamente ruidoso. Su base de representación, se supone, es el género femenino en cuanto tal; pero son muy pocas, en verdad, las mujeres que se dicen a sí mismo feministas, y menos las que tienen algún grado de compromiso en la militancia feminista.

No hay muchas encuestas que se hayan preocupado por determinar qué cantidad de mujeres se definen como feministas. En Argentina, ninguna. Pero como referencia, podemos tomar el caso de Gran Bretaña, donde casi la totalidad de mujeres apoya la igualdad entre los géneros, pero sólo un 9% se asume como “feminista” (y como del decir al hacer hay un largo trecho, suponemos que el porcentaje de militantes feministas debe ser muchísimo menor). Esto anuncia una disociación, en la percepción social, entre igualdad de género y feminismo: es que el feminismo ha pasado a ser una suerte de “hembrismo”, es decir, machismo a la inversa.

Es inevitable no preguntarse, entonces, cómo y por qué el feminismo nos provoca esa sensación de masividad de la cual otros movimientos sociales carecen. La respuesta no es demasiado compleja: en una sociedad mediatizada, en la que el poder de los medios de comunicación para construir hegemonía es cada vez más arrollador, la opinión pública se vuelve un “artefacto” diría Bourdieu, un constructo artificial al servicio de intereses bien delimitados.

No es ninguna novedad, en este sentido, decir que el feminismo radical está siendo ampliamente beneficiado por los medios hegemónicos en todas partes. El #tetazo en Argentina es un ejemplo claro: durante semanas los medios convocaron —de manera más o menos embozada— a asistir a la protesta y, a pesar de que finalmente la manifestación fue un verdadero fiasco —sólo concurrieron un puñado de mujeres y muchos mirones— todos los medios cubrieron el suceso como si se tratara de una noticia de suma importancia, y continuaron hablando del tema durante los días sucesivos.

Leer más...

16508997 10155332102934311 6129309547464731293 n

Escribe: Agustín Laje.- Prácticamente todas las culturas actuales remiten la sexualidad al plano de la intimidad. El sexo es cosa de quienes lo practican; está vedado (salvo en la pornografía) a la vista de los demás1. Así, el espacio público generalmente no ha sido diseñado para soportar en él las prácticas sexuales. Un enfoque sociológico funcionalista tendría mucho que decir en favor de esta normativa para la mantención del orden social, pero no es el objeto de este breve artículo abordar a fondo esta cuestión, sino simplemente reconocerla.

La razón por la cual tengamos la tendencia de ocultar en el espacio común las partes de nuestro cuerpo significativamente sexualizadas, deriva de este anclaje de lo sexual a lo privado. ¿Es esto incompatible con una sociedad libre? No en la medida en que a cada uno, en el ámbito privado y/o en espacios públicos específicamente destinados a tal fin (playas nudistas), se le permita mostrar o no mostrar lo que plazcan.

El caso de las mujeres mostrando sus senos en la Playa de Necochea violó esta normativa cultural y legal. Guste o no, la policía llegó a la zona porque el público playero así lo solicitó; no una vez, sino varias veces. Quien crea que en el espacio común la libertad puede ser plena, o es un ingenuo o es malintencionado. La defensa que los liberales hacen del ámbito privado (y de su ampliación) parte precisamente de este reconocimiento: que sólo en la privacidad un hombre puede gozar de plena libertad, porque el espacio público, en virtud de la convivencia armoniosa, queda siempre regulado.

Trataré de explicar cuál es el problema entonces en un solo párrafo: el feminismo radical, como movimiento político e ideológico que forma parte de una nueva izquierda post-soviética, no vive de la convivencia armoniosa sino del conflicto permanente1. Importantes teóricos del post-marxismo, como Ernesto Laclau, han llamado a reconstruir la izquierda ya no “identificando al sujeto de la revolución”, sino sencillamente “construyéndolo”: es decir, generando conflicto allí donde no existía antes, a los efectos de hacer emerger la lucha política. Traducido al caso que comentamos: la resolución armoniosa hubiera sido concurrir a una playa nudista; la resolución conflictiva, funcional al feminismo, fue el escándalo mediático y político que derivó en el famoso #tetazo que le concede a aquél otro minuto de fama más.

El feminismo radical está articulado por el dogma del “machismo”, según el cual todo lo que no sea feminista radical, es entonces “machista”. Así, si a un hombre se le ocurriera mostrar el pene en una playa no nudista, eso sería “machismo” y las fuerzas legales pondrían orden sin que nadie se escandalice. Pero si una mujer muestra los senos en playa no nudista, es una reivindicación femenina que genera la reacción machista de las fuerzas legales, lo que conduce a un #tetazo y a la indignación de los medios hegemónicos que se lamentan por tanto machismo.

Se dirá que el ejemplo es inválido, porque los senos no son genitales (no obstante, podría probarse cambiando “pene” por “ano” y se obtendrían idénticos resultados). Pues aquí hay un error argumentativo: lo que tendemos a tapar no son simplemente los genitales, sino aquellas partes del cuerpo que están altamente sexualizadas. Al respecto, mucho se ha dicho sobre la igualdad del pecho de la mujer respecto del pecho del hombre. Y es que, si efectivamente fueran cosas idénticas, tapar unos y mostrar otros sería un acto de clara injusticia.

Pero anatómica y fisiológicamente, el pecho femenino no tiene nada que ver con el pecho masculino. Los hombres no carecen por completo de pechos, es cierto, pero éstos no son mucho más que un mero apunte o una intención sin completar. El pecho femenino tiene un sinfín de terminaciones nerviosas de la cual carece el masculino: es por eso que, en el plano de la relación sexual, los senos constituyen una zona erógena privilegiada. Tan así es, que el Journal of Sexual Medicine ha mostrado que la estimulación de los pezones femeninos activa una respuesta cerebral en la corteza genital que es capaz de producir un orgasmo en la mujer. No hay en la sexualización del seno puro capricho cultural: hay una realidad natural evidente.

Leer más...

izqui

Escribe: Agustín Laje.- La secularización como nota distintiva de la modernidad ha sido un proyecto demasiado ambicioso. Apenas si pudo desplazar, en el terreno político, la religiosidad teologal como fuente de legitimidad. Pero tal desplazamiento no supuso la extinción de la lógica religiosa en el espacio de la política, sino su redefinición en nuevas formas de “religión civil” en el mejor de los casos, y de “religión política” en el peor de ellos.

De la sacralización de lo religioso en su forma teologal, pasamos simplemente a una sacralización de lo político. Vox populi vox dei (la voz del pueblo es la voz de Dios) es el mandato cívico-religioso de nuestro pretendido mundo secular, bastante alejado en muchos de sus aspectos al “desencantamiento del mundo” que Max Weber anunciaba en La ciencia como vocación.

La razón parece asistir, más bien, a Daniel Bell que, más adelante, escribiría su ensayo “El retorno de lo sagrado”, donde precisamente anotaba sobre la imposibilidad de borrar las dimensiones trascendentes de la vida del hombre. El propio Antonio Gramsci, incluso desde su óptica marxista donde la religión es “el opio de los pueblos”, no tuvo más remedio que aceptar en Il grito del popolo que “La religión es una necesidad. No es un error. Representa la forma primordial e instintiva de las necesidades metafísicas del hombre”.

El vacío de la religiosidad teologal fue llenado rápidamente entonces por religiones políticas.2 Seamos claros: estamos hablando de la religión como lógica que, al decir de Aleardo Laría, “remite a la existencia de un dogma, de una serie de rituales, un conjunto de sacerdotes oficiantes del rito y propagadores de la fe y, finalmente, una congregación de creyentes”. Esa lógica, lejos de extinguirse en el mundo moderno, fue trasladada al campo de las ideologías políticas en forma de religión secular.

La más llamativa de todas por su supervivencia, definición y redefinición en el tiempo, es la de la izquierda, a partir sobre todo del marxismo y la pretensión “científica” de un socialismo que Hans Kelsen no dudó en tildar de religioso.

La doctrina marxista fue un profetismo que pretendió haber revelado las “leyes necesarias de la historia”. Como profetismo, necesariamente condenó el presente, construyó un deber ser ideal, anticipó la venida de un nuevo mundo, la venida de un “hombre nuevo”, consagró un grupo de elegidos y los imbuyó de la sagrada misión de redimir a la humanidad como tal.

Leer más...

feminazi

Escribe: Agustín Laje

Querida Feminazi:

Ante todo, sé que te molestarás por el calificativo que uso para describirte. A ningún totalitario le gusta que le digan que lo es. Y como el feminismo ha sufrido tan amplias modificaciones y deformaciones, decirte “feminista” a secas sería algo así como no decir nada.

Pero sé, al mismo tiempo, que sabes muy bien que me estoy dirigiendo a ti. Tú, que pones a la mujer como excusa para destilar tu odio de género; tú, que dices estar “oprimida” por el “patriarcado”, cuando en verdad lo único que te oprime es la mediocridad de culpar cínicamente al hombre de tus propias frustraciones que otras mujeres, con más agallas que tú, han sabido utilizar para superarse a sí mismas; tú, que paradójicamente atacas al mismo sistema económico, político y cultural que acabó con las desigualdades entre los sexos en el Occidente libre.

¿Te molesta lo que digo? Pues lo seguiré diciendo. Y es que si algo te aterra, es la imposibilidad de “apropiar” políticamente la etiqueta “feminazi”. Debo admitirlo: la izquierda es muy buena apropiando significantes peyorativos. “Queer”, por ejemplo, que nació en la lengua inglesa como una conjunción insultante de “wird” (raro) y “gay”, hoy ingresa incluso al campo académico como “teoría queer”, en un hábil proceso de modificación valórica del vocablo. Pero “feminazi”, eso sí que no lo puedes apropiar. Por eso te desespera. Por eso pataleas cada vez que te lo dicen. Y es que expone todas tus miserias. Revela el motor de tu causa: el odio. Devela tu vocación: totalitaria. Pone de manifiesto tu representatividad: minúscula.

Te he visto, en efecto, arrogarte la representación de la mujer, mientras paradójicamente encuentras maravilloso aquello de “la mujer no existe” que Monique Wittig, siguiendo a Lacan, anotara en sus libros que tanto gustas consumir.

Te convences en tus violentas convocatorias, con otras feminazis como tú, ser la síntesis de los intereses de la mujer.

Pero allá afuera, en el mundo real, millones de mujeres continúan amando a los hombres, continúan esforzándose para superarse día a día, continúan trabajando y estudiando, amando a sus hijos y a sus familias, y no necesitan mostrar los senos en la calle, pintar propiedad ajena, lanzar bombas molotov, destruir iglesias o arrojar su propio excremento contra feligreses para sentirse mujeres. Ellas prefieren ser femeninas antes que ser feministas, conceptos que, por feminazis como tú, cada vez resultan más antitéticos.

Entiendo que, quizás tanto como conmigo, te enojas mucho al ver a esta inmensa mayoría silenciosa de mujeres que eligen no emularte y que, en muchos casos, hasta les causas desagrado. Odias verlas felices. Odias verlas fortalecidas. Y dirás sobre ellas que, si no te siguen, es porque “el patriarcado no las deja pensar”, subestimando su capacidad (puedes ser muy misógina cuando quieres), como si toda aquella que no pensara como tú fuera una débil mental. Pero tu estratagema está ya muy trillada: no haces mucho más que aplicar el clasismo marxista al terreno del género. La conciencia de clases de ayer es la “conciencia de género” que esgrimes hoy. Así, toda aquella que no tome la conciencia que tú quieres que tome, no será mucho más que una “alienada” respecto de los intereses que tú decretas que debe profesar.

Tu problema fundamental, querida feminazi, es ontológico. El principio constitutivo de la realidad que propones es el género. Tú no ves individuos; ves géneros. Eres tan colectivista como cualquier totalitario (por más que muchos liberales despistados y presos de la corrección política te compren el cuento). Y aún más: los visualizas en constante disputa, impulsando siempre el conflicto, incluso allí donde no existe. Así, frente a cualquier problemática social, reduces sus determinantes al género.1 Para ti, por ejemplo, no hay violencia social: simplemente hay “violencia de género”.

Y es que jamás te has preocupado por analizar cómo evolucionan los homicidios respecto de lo que llamas “femicidios”, pues hubieras descubierto que, dado que el comportamiento es prácticamente idéntico en términos de su crecimiento o decrecimiento relativo, no median motivos de odio de género en estos últimos. Menos te has preocupado de aquellas mujeres asesinadas que no han sido víctimas de hombres, sino de otras mujeres: dado que no puedes alegar cuestiones de género, para tu ontología estos casos no forman parte de la realidad. ¿Y para qué decir sobre los casos en los que la víctima no es una mujer sino un hombre? La invisibilización es tu estrategia: sabemos bien que comulgas con esos vocingleros partidos de izquierda que, cuando la ciudadanía marcha contra la inseguridad y la violencia en términos generales, acusan a los manifestantes de “fascistas” por pedir que el Estado les garantice una vida más segura frente a la delincuencia.

Pero tu juego está empezando a terminar. La rebelión de lo políticamente incorrecto que ha despertado en todas partes del mundo está rompiendo la espiral del silencio en la que el progresismo, al cual tú tan bien sirves, nos sumergió. Cada vez somos más los que no te tememos ni a ti, ni a tu doble discurso. Cada vez somos más los que no te creemos esa forzada postura hipócrita que, mientras pide “Ni una menos”, despliega actos de vandalismo urbano y grita, a través de las paredes públicas y privadas que estropean con pintura, consignas como “muerte al macho”, “matá a tu novio”, “La Virgen María era tortillera” o “abortar nos hace felices”.

Leer más...

Col arriba
Correccion Disenso
Columna Contra MundumCol genealogia peruana
Columna Navegando
Columna PinceladasCol 002
Columna 09
Columna Patrimonium
Columna 11Col Dario Enriquez chico
Col Mirada legalCol 04Col Manifesto
Col morrocotudo
Col Ganzalez
Col A primera vistaCol 001Columna Pepe LaddCol dardo en el blanco
Col El higadoCol Libertad bajo palabraCol ElvisCol Homenaje RecuerdoCol 01
Col A tempo
Columna 14
Col La otraCol 02Col B CriolloCol Peruano AColumna 16Correccion Sin sendero
Col Aldea VCol 05Col Desde el solar trujillanoColumna 17Col CEPCol ENTREVISTASCol Varios

EXTRANJEROS TITULO
Extranjeros 01Correccion Pensando en voz altaCol boliviano
Extranjeros 02
EXTRANJEROS LechinCol Rusa sin BanderaExtranjeros 04Col Cubano 06Correccion Agustin LajeExtranjeros 05
Extranjeros 06
Extranjeros 07Col Venezuela futura
Extranjeros 08
Extranjeros 09Correccion Carlos Sanchez BerzainCol 03 CubanoExtranjeros 10

Si desea...

Identificarse Registrar

Login

Usuario
Password *
Recordarme

Crear una cuenta

Los campos marcados con un asterisco (*) son obligatorios.
Nombre
Usuario
Password *
Verificar password *
Email *
Verificar email *