Buscar en LA ABEJA:

Sábado, 26 de Mayo 2018


Frase Cabecera 245px

32148833 993238027509848 6928162112535527424 n

Escribe: Tomás González Pondal.- Escribir un libro titulado “Usar el cerebro”, da a entender, en principio, que se dirá cómo poder lograr el buen funcionamiento del referido órgano. Hubiera preferido un título algo así como “Usar la mente”. No es ahora momento de diferenciar mente y cerebro, pero doy por entendido que ambas cosas no se confunden: el mecanicismo ronda y el marxismo negador del alma también. Cuando quien escribe un libro con título como el referido hace una defensa del aborto, no digo que no use el cerebro, digo que lo usa mal; y no solo lo usa mal, sino que enseña a mal usarlo. El desorden en la región orgánica repercute terriblemente en la faz espiritual. El mal consabido se agrava cuando se tiene en cuenta que quien manifiesta la posición favorable a la maniobra abortiva es un médico, el mismo que escribió la obra. Hago referencia al Dr. Facundo Manes.

De un médico –Manes, por ejemplo- nunca hubiera esperado la promoción de desmanes en lo que a vida respecta. Se trata de desórdenes y tropelías no menores. Se trata de apoyos que se llevan puesta nada más y nada menos que a la vida humana del más indefenso de los seres humanos. Que un galeno esté a favor del asesinato del nasciturus, es de una torpeza inaudita.

 

En un programa periodístico, el Dr. Manes sostuvo: “Uno se maneja con creencias en la vida. Desde que somos chiquitos vamos formando esquemas mentales y vemos el mundo con ese cristal. Vamos desechando todo aquello en lo que no creemos y vamos tomando todo lo que coincide. Yo crecí en una familia católica, con un esquema mental en el que no se hablaba sobre el aborto, pero luego estudié medicina, me hice adulto y me di cuenta que las políticas públicas no deben basarse en creencias personales sino en evidencia. Y la evidencia que hay hoy es que la legalización del aborto baja la mortalidad materna porque, como decía el Dr. Favaloro en un video, las víctimas del aborto clandestino son las mujeres más pobres porque van a lugares terribles y son víctimas de trampas. Esta política pública se basa en que la legalización del aborto baja la mortalidad materna porque le da la posibilidad a gente más vulnerable de tener esto. Nadie quiere abortar porque es una cosa extrema, lo primero que tiene que hacer esta política pública es permitir la educación sexual, la prevención (del embarazo) y si eso falla, se recurre a la última opción. En países católicos como España e Italia tienen legalizado el aborto”.

El planteo es asombroso, y el recurso sofístico al argumento de autoridad juega su parte. Pero al escarbar un poco se advierte la total inconsistencia argumentativa. Si “las políticas públicas no deben basarse en creencias personales sino en evidencias”, ¿qué más evidente que el aborto es un acto de descarte vital y sanguinario? Lo lógico sería entonces que, ante la evidencia que se tiene delante, no se pretenda una política pública asesina (es el colmo), sino una disposición férrea defensora de la vida del más indefenso. Pero, contra toda lógica, quien ha enseñado como “usar el cerebro”, parece que no calibra bien qué es lo evidente.

Manes no ignora que recientemente la Academia Nacional de Medicina (alguna autoridad, ¿verdad?) ha reiterado que hay vida humana desde la concepción: “El niño por nacer, científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza al momento de la concepción”. Es ciencia esto, aunque los sedientos de abortos le den vuelta al planteo e intenten recurriendo a cuanta artimaña tengan a mano, negar el dato, o trasladarlo a una mera cuestión de desarrollo físico como el tema de las 14 semanas. No se llega allí sin vida, y vida humana. Tiempo atrás la Academia dijo: “La vida humana comienza con la fecundación, esto es un hecho científico con demostración experimental; no se trata de un argumento metafísico o de una hipótesis teológica. En el momento de la fecundación, la unión del pronúcleo femenino y masculino dan lugar a un nuevo ser con su individualidad cromosómica y con la carga genética de sus progenitores. Si no se interrumpe su evolución, llegará al nacimiento. Como consecuencia, terminar deliberadamente con una vida humana incipiente es inaceptable. Representa un acto en contra de la vida, pues la única misión de cualquier médico es proteger y promover la vida humana, nunca destruirla. Esta convicción está guardada en la cultura mundial y muy notablemente en el Juramento Hipocrático.” Por otra parte, la Academia no hace más que repetir los descubrimientos científicos que se hicieron desde la genética, desde la biología, y que son descubrimientos que gozan de total objetividad. Si llegase a darse el caso de médicos que ponen en duda los hallazgos, quedará en una cuestión subjetiva, que nada cambiarán la realidad.

Pero, no sé si ha advertido el inadmisible subterfugio usado por quien pretende enseñar a “usar el cerebro”. Cuando pide basarse en evidencia y no en creencia, no se mete con lo evidente de la vida humana en gestación, no; se va por otro camino, desviando la atención sobre la real víctima del delito de aborto, y viene a hablar de que la “legalización del aborto baja la mortalidad materna”. En sus palabras: “la evidencia que hay hoy es que la legalización del aborto baja la mortalidad materna porque, como decía el Dr. Favaloro en un video, las víctimas del aborto clandestino son las mujeres más pobres porque van a lugares terribles y son víctimas de trampas. Esta política pública se basa en que la legalización del aborto baja la mortalidad materna porque le da la posibilidad a gente más vulnerable de tener esto.” Por lo pronto, eso de la baja de la mortalidad materna es otro camelo usado por los abortistas. No es una evidencia, es una creencia del doctor. Encima la cifra parte de los abortos clandestinos, de modo que, sin dejar de ser clandestinos, ellos tienen ahora cifras exactas. Esa es la lógica de “usar el cerebro” a la manera Manes. Fuera como fuere, eso sigue siendo desviar la atención, pues, nuevamente, desplazando el ángulo del centro principal del asunto, soslaya la cantidad impresionante de muertes de niños abortados.

Ante el planteo del Dr. Manes vuelvo a repetir dos engaños más de los que ya hablé en otras oportunidades –perdonen mi insistencia pero lo considero oportuno-. “La clandestinidad”. Basta de este cuento: todo aborto es clandestino (¡todo!), así lo hagan en la clínica más lujosa del mundo. La víctima que es el ser humano más indefenso, siempre será asesinado en lo secreto del claustro materno; sobre él recae lo clandestino, en una muerte de lo más atroz y oculta para él; y eso producido al margen de toda buena ley. Lo segundo que quiero poner de relieve contra los calculadores de días (14 semanas, 12 semanas, etc;), es que, el hipotético caso de mortalidad materna planteado por Manes, supone una instancia avanzada del desarrollo del ser humano en gestación, y aun así se pide la muerte del pequeño. Por eso ahora van por todo con su grito “aborto libre y gratuito”. Tiene ahí el Dr. Manes dos evidencias más que le dejo, puesto que pide evidencias. No es que no la vean, es que no las quieren ver.

El Dr. Manes que pide evidencias, recurre para justificar la muerte de los más indefensos a un video que vio: el video en donde sale Favaloro hablando. Muy “científico” el recurso. El recurso al Dr. Favaloro, tan repetido por los defensores del aborto, no resiste el análisis. El galeno argentino en cuestión, inventor del bypass coronario con empleo de vena safena, y fue una eminencia en su especialidad. No se discute. Pero de ahí a pretender válida su postura tendiente a dar muerte al más indefenso (sea el caso que sea), y eso porque es Favaloro quien lo dice, es improcedente. Puede venir Stephen Hawking a decir que para hacer un bizcochuelo debe usarse uranio, pero por más autoridad que tenga como astrofísico, no por eso lo seguiré en su receta mortal. Favaloro y Manes ven a la mujer pobre: pero, ¿y al pobre niño o niña que está en el vientre materno? Tristemente el argumento sofístico de autoridad funciona muy bien sobre mentes sencillas, y esto lo saben quienes recurren a eso.

Algo queda muy evidente: que muchos desean una "política" pública, tenidiente a poder dar muerte a los seres humanos en gestación.

El especialista en neurología afirmó: “En países católicos como Italia y España, el aborto está legalizado”. Que haya países que legalicen el aborto es una prueba sobrada de que dejaron de ser católicos. Por eso y por otras razones, hace tiempo ya dejaron de serlo. Ahora -y solo para evidenciar hasta dónde llegan las evidentes manipulaciones-, pregunto al Dr. Manes: para usar esa afirmación como argumento pro legalización del aborto, ¿sí sirve fundarse en una creencia?

Tomás shared 3 recent posts in this group. Learn more about Tomás.

Col arriba
Correccion Disenso
Columna Contra MundumCol genealogia peruana
Columna Navegando
Columna PinceladasCol 002
Columna 09
Columna Patrimonium
Columna 11Col Dario Enriquez chico
Col Mirada legalCol 04Col Manifesto
Col morrocotudo
Col Ganzalez
Col A primera vistaCol 001Columna Pepe LaddCol dardo en el blanco
Col El higadoCol Libertad bajo palabraCol ElvisCol Homenaje RecuerdoCol 01
Col A tempo
Columna 14
Col La otraCol 02Col B CriolloCol Peruano AColumna 16Correccion Sin sendero
Col Aldea VCol 05Col Desde el solar trujillanoColumna 17Col CEPCol ENTREVISTASCol Varios

EXTRANJEROS TITULO
Extranjeros 01Correccion Pensando en voz altaCol boliviano
Extranjeros 02
EXTRANJEROS LechinCol Rusa sin BanderaExtranjeros 04Col Cubano 06Correccion Agustin LajeExtranjeros 05
Extranjeros 06
Extranjeros 07Col Venezuela futura
Extranjeros 08
Extranjeros 09Correccion Carlos Sanchez BerzainCol 03 CubanoExtranjeros 10

Si desea...

Identificarse Registrar

Login

Usuario
Password *
Recordarme

Crear una cuenta

Los campos marcados con un asterisco (*) son obligatorios.
Nombre
Usuario
Password *
Verificar password *
Email *
Verificar email *