Buscar en LA ABEJA:

Domingo, 18 de Noviembre 2018


Frase Cabecera 245px

feministascambiano

Escribe: Tomás  González Pondal.- Literatura en peligro. Ahora, ¿qué cosa no corre peligro en manos de las femihulkas y de la ideología de género? Clarín –como si nada- cuenta que el “feminismo se mete con los clásicos: ‘El Principito’ ahora es ‘La Principesa”, y agrega que ahora “una nueva versión del libro de Saint-Exupéry tiene como protagonista a una aviadora. Y, para cuidar a los animales, la serpiente ya no se come al elefante.”

Lo dije el año pasado en mi artículo titulado “El Principito contra la Ideología de Género”. No iban a soportar al muchachito con título de príncipe y espada en mano. El tiempo da la razón. No dirán de frente que están haciendo un ataque al Joven Príncipe; ensayan su estrategia haciéndose las "amiguitas" de él, pero, en verdad, el resultado es clavarle un puñal por la espalda.

“No”, se han dicho: eso es patriarcal. Entonces le meten “La Principesa” para así probar toda su coctelera mental. Ellas, las mismísimas feministas que detestan la palabra ‘princesa’; ellas que con gusto marchan con matorrales bajo las axilas; ellas que alocadamente se pintan de verde hulkido y en sus marchas destrozan hulkidamente y claman por el aborto en grito hulikicida; ellas, digo, ¿princesas? Sepan que me estoy riendo. Desean su nueva versión en el intento de ser ‘inclusivas’, yendo contra su propia imposición de ‘inclusividad”: deberían haber titulado el engendro como “Le Principitxs”.

Las feministas rechazan el pasado, y ahora vienen a servirse de títulos nobiliarios.

La mente no les da para otra cosa. Van derrapando de fondo a fondo. Parodias todas; deformaciones, corrupciones. Hasta, finalmente, son una burda imitación del hombre al que dicen odiar. “Muerte al macho”, las escuchamos gritar, pero se han vuelto “machotes”; son como “muchachotes pesados, violentos y groseros”.

Son tan absurdas, que ahora, ¡hasta a los mismos animales quieren corregir! No se han dado cuenta que no es a Saint Exupéry al que propiamente vienen a intentar modificar, sino a la misma naturaleza. Es que ellas están acostumbradas al igual que la demoledora ideología de género, a arruinar el orden de la creación. El tema es este: los animales se seguirán comiendo entre ellos, por más que estas “Princesotas” saquen un texto en el que imbécilmente quieran cuidar a los animales evitando en una lámina que una serpiente se coma a un elefante. La boa seguirá engullendo animales por más que las feministas en toda su “sensibilidad” hipócrita no lo deseen. El león seguirá usando sus colmillos y sus garras para matar. El águila no dejará de descender en vuelo rasante sobre la liebre para luego comérsela, por más que Clarín tozudamente acometa la empresa de hacerles llegar al nido la versión obligatoria de las Princesotas.

Las mismas femihulkas que las vemos cuan demonios enfurecidos clamar por la matanzas de los seres humanos en gestación, ahora tan “sensibles” impartiendo lecciones sobre animalitos que no deben tocarse.

El fenómeno espantoso viene con el aval de Clarín. Noten el trato que la comentarista le da a la parodia abyecta. Hablando de El Principito, expresa: “Publicado en 1943 y considerado uno de los diez libros más leídos en la historia de la literatura del siglo XX, tiene ahora su bonustrack feminista: La Principesa.” Si usted o yo intentásemos la mínima variación de un texto tan célebre como el aquí tratado, tal vez suframos linchamiento. Pero como se trata de las feministas y del apoyo que reciben de grupos económicos fuertes, de “políticos” y malas yerbas ocultas, se dice que se trata de un “bonustrack”.

Nos comentan como si nada el siguiente atropello: que la parodia “mantiene la firma de su autor. Es promovido por el proyecto español Espejos Literarios, el cual ‘busca reformular las obras maestras de la literatura para dotar de significado a su carácter universal’. Dicen recoger el guante de Saint Exupéry con esta explicación: ‘Fiel al mensaje transmitido por el autor, La Principesa es más que una simple traducción de género; es una obra reescrita a través de un nuevo universo de personajes que respeta lo esencial de la obra original. Eso que para Saint Exupéry es invisible a los ojos. El público infantil y adulto que lea La Principesa acompañará a nuestra aviadora protagonista en su redescubrimiento del amor y la amistad a través de su pequeña amiga de cabellos violetas, viajando a planetas donde los oficios son desempeñados indistintamente por hombres y mujeres, y donde los animales reciben un trato un poco más amable que en la obra original.” ¡Son todo terreno! Para que su engaño sea más efectivo no temen estampar a la burda parodia la firma de Saint Exupéry. No tengo la menor duda que su objetivo, si pudieran, sería que finalmente el nuevo texto sea el que se tenga finalmente por verdadero, y al verdadero se lo haga poco a poco desaparecer de la existencia. Dicen que son fieles al mensaje transmitido, y en su ofuscación no advierten que, a los pocos renglones, sostienen que los animales en su “prince-hulki” escrito, “reciben un trato más amable que en el original”.

Sus creadoras, las mismas que manifiestan que todo es “fiel” al original, cuentan que su versión tiene “algunas referencias ocultas a figuras históricas femeninas”. Si quieren, como dicen, hacer la reivindicación de lo femenino, ¿por qué ocultar cosas?

Las tergiversadoras de la buena literatura, fundan su proyecto en la siguiente frase: "Si no podemos leer no es mi revolución". Ni siquiera lo dicen bien. Pues deberían decir: “Si no podemos leer no es nuestra revolución”. Pero vamos al mensaje. No les importa leer, les importa la revolución, para lo cual la lectura de algo es una mera excusa.

Sucede que ‘El Principito’ trae cosas netamente contrarias a la ideología de género y al feminismo, por eso, en verdad, para atacar todo eso, nació un monstruo literario llamado “La Principesa”. Cito entonces parte de un antiguo artículo mío referido al aclamado libro. En el capítulo de ‘El Rey’, leemos:

"Si ordeno, decía corrientemente, si yo ordeno a un general que se transforme en ave marina y si el general no obedece, no será culpa del general. Será culpa mía."

“Este sentido común que defiende lo natural oponiéndose a transformaciones indebidas, se va a reiterar nuevamente e, incluso, a completar con nuevas lecciones. Sucede que enterado el pequeño del poder impresionante del gobernante y dado que le encantaban las puestas de sol, le solicita al poderoso monarca que ordene al sol ocultarse. Y el Rey con mucha sabiduría le enseña que no es el momento. He aquí parte del diálogo:

“- Si ordeno a un general que vuele de flor en flor como una mariposa, o escriba una tragedia, o que se transforme en ave marina, y si el general no ejecuta la orden recibida, ¿quién, él o yo, estaría en falta?
- Vos – dijo firmemente el principito.
- Exacto. Hay que exigir a cada uno lo que cada uno puede hacer - replicó el rey. - La autoridad se fundamenta en primer lugar en la razón. Si ordenas a tu pueblo que vaya a arrojarse al mar, hará una revolución. Tengo derecho a exigir obediencia porque mis órdenes son razonables.”

El texto es contundente. Marca incuestionablemente un respeto acabadísimo por la naturaleza de las cosas, señalando que a cada ser se le exija aquello para lo cual fue creado. Un general no puede transformarse en ave maría, o sea, ¡señores y señoras!: una persona no puede trans-formarse en mujer si es varón o en varón si es mujer, o en un sireno o en ET”. Niega sin vueltas la autoridad desquiciada, desequilibrada, caprichosa. No deja lugar a dudas: la autoridad está fundada en la razón. Y dada una sinrazón y si esa sinrazón atenta contra algo natural y divino, directamente no debe ser obedecida.

El Rey posee sabiduría: otorga el derecho a que hagamos una revolución contra la ideología de género, pues ella pide al pueblo algo peor que el hecho de tirarse al mar: ella exige al pueblo que ahogue a la razón y mate su alma”.

Seguramente la gran mayoría ha escuchado hablar de Jorge L. Borges. Este escritor argentino escribió una obra que tituló ‘El Aleph’. Borges murió. Pasó el tiempo. Otro escritor argentino llamado Pablo Esteban Katchadjian, escribió un libro que llamó ‘El Aleph Engordado’. Tan solo publicó de esa obra 200 ejemplares. ¿Resultado? La viuda de Borges le hizo un juicio, sosteniendo que había alterado el escrito original. ¿Qué dijo el juez? “Guillermo Carvajal dictaminó que ‘Pablo Esteban Katchadjian defraudó los derechos de propiedad intelectual que le reconoce la legislación vigente a María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges (...). Surge en forma palmaria la alteración del texto de la obra de Borges por parte del evaluado, dejando caer por tierra el descargo intentado por este último, en cuanto pretende explicar que la publicación de El aleph engordado obedece simplemente a una experimentación literaria’.” Fue noticia mundial, hasta el The New York Time se hizo eco de lo acontecido. Y ahora tenemos un mamarracho que altera, ultraja, y rebaja una encantadora obra; mamarracho que tiene la osadía, encima, de usar el nombre del autor original; y Clarín lo aprueba y se lo comenta muy simpáticamente en la sección llamada “Cultura”. Saquen sus conclusiones.

La corrupción literaria de marras tiene su origen en España. Parece no ser casual que haya sido una feminista española, Victoria Sau Sánchez, quien dijo: “El lenguaje, la palabra, es una forma más de poder, una de las muchas que nos ha estado prohibida”. ¿Cómo le respondo? ¿Con la psicóloga y favorecedora del aborto, Pilar Sordo, que marcando diferencias entre hombres y mujeres, sostiene que éstas usan 27.000 palabras al día y aquéllos solo 10.000? ¿O con la experiencia de la humanidad que, anclada en el sentido común, marca el bellísimo hecho, les guste o no, de que todos hemos aprendido principalmente los rudimentos del lenguaje en el regazo materno? Sucede que eso no pueden verlo las feministas; ellas tienen que revolucionarlo todo.

Quedará esto entre príncipes y “princesas”. Pero ajustemos las cuentas. La fementida “Principesa”, bajo un camuflaje de bonhomía y dulzura, deja de lado -¡es obvio!- la gallarda espada, pero porta el mortal veneno de aquél llamado Príncipe de las tinieblas.

Col arriba
Correccion Disenso
Columna Contra Mundum
Columna PinceladasCol 002
Columna 09
Columna Patrimonium
Columna 11Col Dario Enriquez chico
Col Manifesto
Col morrocotudo
Col Ganzalez
Col A primera vistaCol 001Columna Pepe Ladd
Col El higadoCol Libertad bajo palabraCol Elvis
Col A tempo
Columna 14
Col 02Col B CriolloColumna 16Correccion Sin sendero
Col Aldea VCol 05Col Desde el solar trujillanoColumna 17Col ENTREVISTASCol Varios

EXTRANJEROS TITULO
Extranjeros 01Correccion Pensando en voz altaCol bolivianoEXTRANJEROS LechinCol Cubano 06Correccion Agustin LajeExtranjeros 05
Extranjeros 06
Extranjeros 07Col Venezuela futura
Extranjeros 08
Extranjeros 09Correccion Carlos Sanchez BerzainCol 03 CubanoExtranjeros 10

Si desea...

Identificarse Registrar

Login

Usuario
Password *
Recordarme

Crear una cuenta

Los campos marcados con un asterisco (*) son obligatorios.
Nombre
Usuario
Password *
Verificar password *
Email *
Verificar email *