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Jueves, 15 de Noviembre 2018


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Escribe: Karina Flores Yataco.- A propósito de la campaña electoral, se ha escuchado algunas voces que empiezan a repetir el mismo discursillo progre de volver al Perú un verdadero Estado laico, que se quitaran todos los beneficios que tiene la Iglesia, y que se separará todo vínculo de la Iglesia para con el poder estatal.

Sobre este tema es válido hacerse algunos cuestionamientos para dilucidar la viabilidad de esas posturas seudovanguardistas. Para empezar, nos preguntamos lo siguiente:

¿Es el Perú un Estado laico?

¿Debe prohibirse toda relación con la Iglesia?

Para empezar a dar respuesta, es preciso señalar que significa en sí la palabra “laico”, el mismo deriva de la palabra “laos” es decir, pueblo, en los inicios del cristianismo el uso de la palabra laico con el de fiel (al hace referencia al pueblo de Dios), era prácticamente un sinónimo, ya en la edad media y luego de diversos movimientos, sectas así como un resurgimiento fuerte de grupos paganos y seculares, es que se empieza a dar un uso distinto a la palabra “laico”, entendido como aquel ciudadano no perteneciente al Clero, mientras que por un lado más radical, la palabra laico es usado como aquel ciudadano que se opone al Clero. Actualmente aún existe diversas acepciones al término laico, por su parte la Iglesia define que laico, son a todos los cristianos, excepto los miembros del orden sagrado y del estado religioso. Mientras que la Real Academia de la Lengua española señala que es laico quien no tiene órdenes clericales o el que es independiente de cualquier organización o confesión religiosa.

Pero bien, luego de la breve reseña histórica es hora de dar respuesta la primera pregunta, de si el Perú es un Estado laico, pues bien, la respuesta para nuestra doctrina constitucional peruana, la podemos encontrar en lo expuesto por el Tribunal Constitucional de la siguiente manera:

«El Estado se autodefine como laico o ente radicalmente incompetente ante la fe y la práctica religiosa, no correspondiéndole ni coaccionar ni siquiera concurrir, como un sujeto más, con la fe religiosa de los ciudadanos. Mientras el Estado no coaccione ni concurra con la fe y la práctica religiosa de las personas y de las confesiones, por mucha actividad de reconocimiento, tutela y promoción del factor religioso que desarrolle, se comportará siempre como Estado laico»

Entonces si el Estado es laico, por qué no quitan todos los símbolos religiosos, o retiran las fechas religiosas del calendario nacional, por qué permiten procesiones en el país, porqué tiene que haber presencia de la Iglesia en la sociedad, pues la respuesta a todas esas preguntas, también nos la da el Tribunal Constitucional:

«La radical incompetencia del Estado ante la fe no significa que, con la excusa de la laicidad, pueda adoptar una actitud agnóstica o atea o refugiarse en una pasividad o indiferentismo respecto del factor religioso, pues, en tal caso, abandonaría su incompetencia ante la fe y la práctica religiosa que le impone definirse como Estado laico, para convertirse en una suerte de Estado confesional no religioso. Así, tanto puede afectar a la libertad religiosa un Estado confesional como un Estado “laicista”, hostil a lo religioso»

Así de sencillo, el hecho de que el Estado peruano sea laico, no implica que tome una actitud hostil a la religiosidad de la nación, y que incluso precede al mismo Estado peruano. Si se buscara por otra parte que el Estado prohíba y/o repele todo lo concerniente a la religión, ya sea católica u otra, sencillamente el Estado no tendría que denominarse o considerarse laico, la laicidad es totalmente diferente al laicismo, éste último caracterizado por un actitud de beligerancia u hostilidad hacia lo religioso o, cuando menos, por una visión que trata de confinar la religión al santuario de la conciencia y no reconoce o minimiza su dimensión pública. Por tanto, si los políticos, activistas, u otros quieren que el Estado sea hostil a lo concerniente a la religiosidad, por lo menos que sean claros, y que pidan que el Laicismo se instituya en el país como principio, más no pretendan tergiversar el principio de laicidad a su conveniencia. A menos claro está, es que éstos no tengan la más mínima idea de esta diferenciación conceptual – valga decir que eso demostraría una triste ignorancia de su parte – pero de ser así, al menos que se tomen la molestia en estudiar un poquito más del tema. No está demás señalar que coincidentemente pretender que el Estado reprima a la religiosidad ya sea por parte del clero o de los fieles, es contrario a los derechos fundamentales, en el caso al derecho de la libertad religiosa y de conciencia. Curiosamente los Estados que reprimieron exitosamente toda manifestación religiosa, son los Estados dictatoriales como Rusia comunista, la Alemania Nazi, China comunista, entre otros.

Finalmente, sobre la última pregunta, si debe prohibirse toda relación con la Iglesia, la respuesta en conformidad con los párrafos anteriores, es no y además también nuestro máximo intérprete de la constitución ha dicho lo siguiente:

“la Constitución, junto con el principio de laicidad del Estado, considera importante el componente religioso perceptible en la sociedad peruana y dispone que el Estado preste su colaboración a la Iglesia Católica y que pueda establecer formas de colaboración con las demás confesiones, introduciendo de este modo el principio de colaboración entre el Estado y las confesiones religiosas”.

Es claro entonces, que tanto la participación religiosa de los fieles, incluso de la Iglesia como institución no menoscaba, ni menos aún desconfigura el principio de laicidad del Estado, sino más bien que este reconoce a su vez el derecho de su libertad religiosa, resulta hasta contradictorio entonces como muchos autodenominado defensores de derechos humanos, pretendan restringir el derecho a la libertad religiosa basándose en la “laicidad del Estado”, una repasadita de conceptos no les caería nada mal.

1.STC 6111-2009-PA/TC, fundamento 25

2.STC 6111-2009-PA/TC, fundamento 28.

3.Ferrer Ortiz, Javier, La presencia de símbolos de origen religioso en el espacio público y la libertad de no declarar la propia religión en la obra colectiva “El derecho fundamental de libertad      religiosa: jurisprudencia y doctrina constitucional.”

4.STC 6111-2009-PA/TC, fundamento 29.

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