Buscar en LA ABEJA:

Lunes, 18 de Febrero 2019


Frase Cabecera 245px

polipolipoli

Escribe: Alfredo Gildemeister.- El viernes de la semana pasada, salía a eso de las 9.30am de la mañana de un banco en San Antonio, Miraflores, luego de hacer unas gestiones. Cruzo la avenida Benavides, a dos cuadras del Parque Reducto No.2 y mientras caminaba frente al parque ubicado en la calle Arias Aragüez, veo que se me viene un automóvil de color rojo, manejado por dos individuos a toda velocidad y de forma sospechosa. Nadie maneja así normalmente, por mas que estamos en la salvaje Lima en donde todo el mundo conduce como le da su regalada gana.

Sin embargo, algo me llamó la atención de ese automóvil. Dio la vuelta en el parque y veo que detrás del automóvil rojo, venía a toda velocidad una camioneta tipo Van, con cuatro individuos que perseguían como locos al automóvil rojo. Ambos vehículos corrían uno detrás del otro, la camioneta tratando de alcanzar al automóvil. Pero allí no terminaba la cosa. Detrás de la Van, apareció una camioneta de la Policía Nacional, persiguiendo a los dos vehículos ya mencionados.

Me quedé parado observando la persecución, al mejor estilo de Hollywood. “Rápidos y Furiosos” era un chancay de a veinte. Dieron literalmente tres vueltas al parque a toda velocidad. La camioneta Van casi se voltea en una de las curvas puesto que se trepó a la vereda que en esa esquina es alta y de concreto, casi se estrella. Rebotó, saltó y continuó a toda velocidad.

¿Quiénes eran los malos? Asumí que el automóvil rojo con los dos individuos adelante, huyendo por sabe Dios qué causas. Supuse que la camioneta Van los perseguía para recuperar el producto de algún robo o asalto, y la Policía finalmente, tratando de alcanzar a ambos o al menos al primer vehículo. Hasta Allí todo muy entretenido hasta que, en la segunda vuelta al parque, comenzaron a sonar los disparos.

Todo esto cuando eran las 9.30 de la mañana, aún el parque estaba tranquilo, sin niños jugando con sus padres o nanas. Solo algunos corredores, ciclistas y caminantes circulaban. Obviamente que, al sentir los disparos, todo el mundo puso cuerpo a tierra. Algunos corrieron mas rápido de lo habitual y otros, como en mi caso, se quedaron helados de una pieza y a mi mente acudió por un instante la posibilidad de mi muerte por una bala perdida, lo cual, en esta ciudad sin orden ni autoridad, no era nada extraño que sucediera. Por suerte, luego de la tercera vuelta al parque, los automóviles siguieron de largo persiguiéndose por la calle Francisco de Paula Ugarriza, vía que desemboca en la avenida 28 de Julio, con lo cual deduje que la tienen muy difícil los perseguidos pues en Lima hoy es imposible correr por el tráfico, razón por la cual supuse que la Policía capturaría a los malos muy pronto en cualquier cruce o semáforo atorado por el tráfico.

Pasado el susto, pensé en la camioneta de policía que participaba en la persecución. ¿Habría capturado a los delincuentes? En vista a la balacera ocurrida, ¿Qué sucedería con esos policías si alguno de los delincuentes fuese herido o muerto por disparos de la Policía? Se me vino a la memoria el increíble caso del suboficial Elvis Miranda Rojas, cuya intervención contra el delincuente que acababa de cometer un robo fue legítima, porque estaba cumpliendo su función, más aún, tomándose en cuenta que previamente había cumplido con disparar al aire para disuadir al malhechor. Sin embargo, hoy Miranda está detenido en prisión. ¿Qué mensaje se le esta dando a la delincuencia? ¿En qué país del mundo, un policía que utiliza su arma contra un delincuente es luego detenido e ingresado en prisión? Solo en el Perú. Cabe mencionar que mediante Decreto Legislativo No. 1186, se promulgó la norma con rango de ley, que regula el uso de la fuerza por parte de la Policía Nacional del Perú. Esta norma establece el marco legal que regula el uso de la fuerza del personal de la Policía Nacional, en cumplimiento de su finalidad constitucional. Posteriormente mediante Decreto Supremo No. 012-2016-IN, se publicó su reglamento.

Al margen de la normativa vigente que prácticamente constituye un saludo a la bandera, nos preguntamos ¿Cómo un policía va a imponer su autoridad ante delincuentes armados hasta con armas de guerra, si se ve limitado en el uso de su arma de fuego, más aún si termina en la cárcel por ello? Cualquier estudiante de Derecho sabe que toda norma jurídica constituye un mandato que a un cierto supuesto debe seguir una consecuencia, estando tal mandato respaldado por la fuerza del Estado para el caso de su eventual incumplimiento. Así mismo, toda ley tiene un elemento de “coacción”, esto es, del uso de la fuerza (coactus: “forzar, obligar”; coactor: “el que fuerza u obliga” en latín). El Estado hace uso positivo de la fuerza para que el Derecho sea cumplido. De allí que una ley sin el elemento coactivo no sirve. Si un contribuyente, por ejemplo, no paga sus tributos, la SUNAT notifica al Ejecutor Coactivo el cual será el funcionario encargado de cobrar el tributo debido haciendo uso de la fuerza, esto es, de su poder coactivo. Para ello podrá trabar embargos en cuentas bancarias, registros de propiedad inmueble y vehicular, embargar vehículos, bienes, etc. con el objetivo de cobrar la deuda tributaria compuesta por el tributo y sus intereses. Como se puede apreciar, la coacción es fundamental. Sin coacción, la norma carecería del elemento práctico y concreto con lo cual la convertiría en una norma inviable y nadie pagaría sus tributos. Mas importante es aún la coacción en el ámbito penal, en donde la Policía debe emplear la fuerza para impedir la comisión de delitos y el juez aplicar la pena una vez cometido el delito. Sin la coacción, el Código Penal no serviría por sí solo para impedir que se cometan delitos.

Lo mismo sucede con el uso de la fuerza por parte de los agentes de seguridad ciudadana como es la Policía. Un dato aterrador: solo en el año 2018, veintiún policías han sido asesinados por delincuentes. Hace unos días, el suboficial Anner Luzón Jiménez, fue herido de gravedad en el abdomen durante un enfrentamiento con presuntos delincuentes en Piura. Hoy se encuentra hospitalizado en recuperación. Como bien se pregunta el ministro: “Qué mensaje estamos dando a la sociedad... los delincuentes están libres. Estamos en el mundo al revés. Pido que el Poder Judicial reflexione profundamente de qué lado estamos... Si se manda al policía a prisión por repeler al delincuente estamos generando que no use su arma de fuego por temor a ser denunciado o encarcelado... Esto no puede continuar así, no puede desampararse a la Policía Nacional".

Ante la apelación interpuesta para la liberación de Miranda, la Tercera Sala Penal de Apelaciones de Piura ratificó el martes 29 la prisión preventiva de siete meses contra el suboficial Miranda, pese a que la actuación del policía fue legítima y en uso proporcional de la fuerza. Ante tanta injusticia e impunidad que vemos a diario, en que los policías son asesinados, heridos, acusados y detenidos; y los delincuentes son liberados tan pronto son detenidos... solo queda preguntarnos ¿Quién nos defenderá de la delincuencia? ¿Deberemos armarnos ante esta absurda situación como en la época de terrorismo? ¿Quién es el malo? ¿El policía o el delincuente?...

Col arriba
Correccion Disenso
Columna Contra Mundum
Columna PinceladasCol 002
Columna 09
Columna Patrimonium
Columna 11Col Dario Enriquez chico
Col Manifesto
Col morrocotudo
Col Ganzalez
Col A primera vistaCol 001Columna Pepe Ladd
Col El higadoCol Libertad bajo palabraCol Elvis
Col A tempo
Columna 14
Col 02Col B CriolloColumna 16Correccion Sin sendero
Col Aldea VCol 05Col Desde el solar trujillanoColumna 17Col ENTREVISTASCol Varios

EXTRANJEROS TITULO
Extranjeros 01Correccion Pensando en voz altaCol bolivianoEXTRANJEROS LechinCol Cubano 06Correccion Agustin LajeExtranjeros 05
Extranjeros 06
Extranjeros 07Col Venezuela futura
Extranjeros 08
Extranjeros 09Correccion Carlos Sanchez BerzainCol 03 CubanoExtranjeros 10