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Escribe: Walter Guerrero.- “En las últimas 24 horas dos jóvenes fueron baleados por delincuentes pese a que estos entregaron sus pertenencias. Uno de ellos, un escolar de 17 murió de dos balazos en San Juan de Lurigancho y frente a su familia. El otro, un estudiante de la universidad San Marcos, recibió un disparo en la pierna luego de ser baleado por un hampón a pocas cuadras de la universidad”. (1)

Hasta el momento son 14 los baleados en menos de 2 semanas. Varias son víctimas mortales. La mañana de hoy miércoles 18, un noticiero televisivo dio cuenta de la captura de una banda de asaltantes de estudiantes en Breña. La madre de uno de éstos gritaba “no ha hecho nada” y encaró al padre de la víctima, una jovencita universitaria que salía de la comisaría luego de reconocer a sus agresores. Esa madre, como cualquier víctima de la droga, aprendió a convivir con el delito.

Estos crímenes tienen un denominador común: son perpetrados bajo los efectos de la PBC, cocaína o marihuana. Lo hacen para “darse valor”. Antes se tomaban un trago, hoy la droga es un insumo más para delinquir … y continuar intoxicándose sin medir las consecuencias, asaltando a estudiantes, asesinándolos para despojarlos de celulares y mochilas con tablet o lap top que usan para ayudarse en su trabajo universitario.

Mientras unos jóvenes se esfuerzan por estudiar, sacar adelante un proyecto de vida para trabajar, tributar y ayudar a sostener el Estado y los servicios de una sociedad medianamente democrática; otros se dedican a petardearlos, asaltarlos, asesinarlos y despojarlos de sus sueños de una mejor vida. Las víctimas de las drogas son también esclavos del delito. Ni estudian, ni trabajan; aún así, algunos áulicos locales de Vargas Llosa, para quien “fumar marihuana es una huachafería proletaria” (2) y varios ex presidentes latinoamericanos, insisten en legalizar las drogas. Argumentan que la legalización de las drogas disminuiría la violencia en las calles. No hay evidencia que sustente esa afirmación; sin embargo, reclaman “diferenciar las sustancias ilegales de acuerdo con el daño que provocan a la salud y a la sociedad”. El daño causado a los estudiantes baleados es tangible; no obstante, ningún escudero local de la liberalización de las drogas da la cara.

Hay más víctimas. Lejos de Lima, en la selva, miles de peruanos son envenenados diariamente por agroquímicos e insumos químicos fiscalizados utilizados para cultivar coca ilegal y producir cocaína y pasta básica. Esas drogas que usan los delincuentes en Lima para “darse valor”. La droga causa muerte, muertes. ¿Por qué no rompemos este silencio y abrimos este debate? (3) Las víctimas de estos asaltos, aquellos que sobrevivieron a la agresión ya reclaman la pena de muerte para estos asaltantes.

NOTAS:

(1) El Comercio, martes 17 mayo 2016, en http://elcomercio.pe/lima/policiales/cinco-jovenes-baleados-resistirse-robos-solo-10-dias-noticia-1900962, recuperado el 18 de mayo 2016.

(2) VARGAS LLOSA, Mario, en ESCOBAR, Alberto. “Antología de la prosa en el Perú: de 1895 a 1985”, Tomo III, Edubanco, Lima, 1986, pp. 503 - 507.

(3) “Drogas y Democracia: Hacia un cambio de paradigma”. Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia.