Anticlericales
Escribe: Alberto González Cáceres.- Hace un buen tiempo que tenía
el ímpetu de escribir y hoy comienzo

esta aventura a partir del artículo recientemente publicado por el
periodista Guido Lombardi en Perú 21 (Cfr. Perú 21, 02 de Sep. 2015)
quien reclama, como si fuera una desdicha, que en nuestro país no se
tenga al Estado Laico como un tema de agenda de la futura campaña
política.

Sobre el artículo en mención nos provoca  una serie de
precisiones:
Primero: Conocer su posición personal a favor del aborto, de la unión civil
entre personas del mismo sexo y toda una serie de situaciones complejas
que atentan indudablemente contra la familia, la sociedad y finalmente
contra la persona misma. Por lo tanto, a partir de la fecha queda claro
que se trata de un “líder de opinión” que ha perdido imparcialidad frente
a estos asuntos que ciertamente son de interés público y nos lo muestran
tal cual como es y no como un periodista que pretende erigirse como
modelo de equilibrio y sensatez.
Segundo: Queda claro que Lombardi no entiende el significado correcto
de Estado Laico preconizando por nuestra Constitución Política, a pesar
que se presenta como un hombre versado. No logra comprender que el
artículo 50° de nuestra Carta Magna reconoce el evidente e indiscutible
aporte de la Iglesia Católica en la formación y desarrollo de nuestra
nación.
Tercero: Da la impresión que Lombardi difunde deliberadamente la
errónea confusión que existe entre laicismo y anticlericalismo, pues
mientras que el Estado Laico importa que el Estado no adopta una
confesión en particular, no significa de modo alguno que se proscriba el
ejercicio de los ciudadanos a participar en la vida política del país,
incluso a manifestar públicamente sus creencias religiosas, lo que abarca
el derecho constitucional a que la fe de cada uno de ellos inspire la
legislación del Estado Laico (artículo 2.3 de la Constitución).
Cuarto: Finalmente, su artículo deja relucir aquél trasnochado criterio que
asocia de muy “mala leche", la religión con la
ignorancia, el subdesarrollo y el abuso, lo que no solamente es falso, sino
que resulta ofensivo en los días de hoy.