danoEscribe: Alberto González Cáceres.- María Ysabel Cedano, directora de la ONG feminista DEMUS ha venido presentándose en las últimas semanas en cuanto programa periodístico de nuestra televisión nacional de señal abierta y cable ha podido. Lo ha hecho para promocionar las actividades que su organización realiza con la finalidad de erradicar de la sociedad, de aquella cultura patriarcal y “fálica” que “agobia” de manera particular a las mujeres y que se manifiesta principalmente en forma de violencia física o psicológica.

De este monocorde discurso ya nada nos sorprende, o por lo menos así lo pensábamos, pues lo que nos ha causado grave preocupación es la evidente intención que tienen ahora este tipo de organizaciones radicales en copar ideológicamente nuestro sistema de administración de justicia y de utilizar dichos organismos para privilegiar doctrinas importadas y lo peor de todo, conseguir recursos económicos y perseguir a todos aquellos a quienes no comulguen con sus ideas.

En efecto, María Ysabel Cedano informa al público que el CNM ha rechazado la petición hecha por DEMUS para que se otorgue mayor calificación a aquellos postulantes a jueces y fiscales que acrediten estudios en ideología de género. El CNM, conforme a derecho, ha señalado: “…otorgar un puntaje adicional conllevaría a dar un trato desigual frente a otros postulantes, lo que no encuentra sustento en el Art. 2.1 de la Constitución Política del Perú”.

Por otro lado, dentro de otro de sus objetivos, vienen presionando sobre la Academia de la Magistratura para que dentro de los cursos de actualización que se dictan a postulantes a jueces y fiscales se enseñen cursos con enfoque de género, bajo el criterio de que “el enfoque de género debe de ser “parte del perfil idóneo de un/a operador/a de justicia y debe de entenderse como la formación y aplicación de los derechos humanos de las mujeres”.

De todo lo anterior, no cabe duda que existe bajo todo ese discurso dizque “progresista” la evidente imposición de un modelo de pensamiento sobre otros. La imposición intolerante de los “tolerantes” que persiste en erradicar “los prejuicios” y “estereotipos de género” en la cultura judicial y en la labor jurisdiccional” como si su doctrina o ideología fuese la única teoría que debe ser aceptada sin dudas ni murmuraciones, como si nuestros organismos jurisdiccionales fuesen un cuartel de quinta.

Más allá de los innumerables cuestionamientos que existen sobre la pérfida y falaz ideología de género; no podemos dejar de preguntar a la Sra. Cedano para que nos diga ¿Quién le dijo que su pensamiento es el único y verdadero?, ¿Quién le ha dado la autoridad para erigirse como referente de la moral pública? de tal modo que su aprendizaje y puesta en práctica importe mayor puntaje o mejor calificación a favor de aquellos que deseen ser jueces o aquellos jueces que pretendan ser promovidos en la carrera judicial.

La respuesta es muy sencilla. Quienes defienden la ideología de género promueven la dictadura. En este caso la dictadura del pensamiento único o de lo que hoy en día se conoce como lo políticamente correcto, aquella que premia de diferente forma a quienes piensan como ellos y destruye a quien ose siquiera cuestionar su pensamiento. Aquella dictadura que tacha de homófobos a quienes defienden la familia natural, o tilda de machistas a aquellos que se oponen al aborto porque consideran que la mujer es libre de decidir sobre su vida pero no sobre la de un ser humano indefenso.