Buscar en LA ABEJA:

Martes, 21 de Agosto 2018


Frase Cabecera 245px

Vinaora Nivo Slider

5a6143cd8ab47

Escribe: P. Mario Arroyo.- Sin duda es prematuro hacer un balance de su visita. Todavía estamos bajo shock. Lo que hemos visto, lo que hemos vivido estos días es necesario represarlo; hacer una especie de embalse espiritual, atesorar todos sus gestos y todas sus palabras, esa riqueza cargada de significado, para que sean, usando el símil propuesto por Francisco, como espacios de luz en momentos de oscuridad.

¿Qué es lo que hemos visto? A un Papa en el sentido literal del término, es decir, un Padre. A un Papa ejerciendo su ministerio en el más profundo significado evangélico: confirmando la fe de sus hermanos. Pero no sólo Francisco nos ha sorprendido, también ha sido sorprendente la fe del pueblo peruano. Si la entrega de Francisco fue generosa, la fe del Perú fue también maravillosa. La Misa de Lima se cambió de lugar por temor al tsunami, felizmente hemos sido testigos de un auténtico tsunami de fe, que ha impresionado al Papa, al mundo entero y a nosotros mismos. Sencillamente no teníamos conciencia de la magnitud y la profundidad de la fe del pueblo peruano. La visita de Francisco la ha puesto en evidencia. Y si su presencia entre nosotros nos confirmó en la fe, es muy probable que el espectáculo del pueblo peruano haya colmado de esperanza el corazón del Papa.

 

En las palabras de despedida que el Cardenal Cipriani dirigió a Francisco al final de la Misa en Las Palmas, puede encontrarse un rápido resumen de su mensaje y la tarea que nos deja: una mayor visibilidad y presencia de la Iglesia en la sociedad, un fortalecimiento de la institución familiar, reconociendo principalmente el papel de las madres y abuelas, una valiente denuncia de la corrupción como cáncer de la sociedad y una invitación a la unidad. El Papa se ha ido, pero la tarea ahora comienza. Sería una pena –y es un peligro real- que no supiéramos capitalizar este acervo de fe, esa fuerza espiritual en nuestra vida, nuestra familia y nuestra sociedad.

Al mismo tiempo, las palabras de despedida de Francisco son una invitación y un desafío. Durante la conferencia de prensa sostenida en el avión, una vez más, recordó a los santos peruanos. Perú como el país de Latinoamérica con más santos, con los santos más importantes “que marcaron la historia”. Pero no podemos vivir del pasado, de las rentas, de los recuerdos. Por ello nos invita a “no tener miedo de ser los santos del siglo XXI”. Efectivamente, eso es lo que el Papa, pero sobre todo Jesús espera; eso es lo que la sociedad necesita. Es preciso poner en juego nuestra fe y comprometernos a ser coherentes con ella en nuestra vida personal, familiar, social y profesional.

Hay tres riesgos que nos dejan la visita y el mensaje del Papa. Riesgos que son oportunidades. El primero y más fácil: que se limite a ser un recuerdo emotivo, y con el paso del tiempo represente solo una exacerbación pasajera de los sentimientos, que pasa sin dejar fruto ni huella. En segundo lugar, que los medios masivos de comunicación, que se rindieron dóciles al Papa durante su visita, ante la evidencia de su inmensa popularidad y aceptación, comiencen progresiva y constantemente a empañar su figura y su mensaje, por estar controlados frecuentemente por quienes mantienen una visión de la vida hostil al cristianismo. Es una posibilidad real, pero sería triste nuestra pasividad cómplice al respecto.

Un último riesgo está en que pensamos que Francisco es alguien para admirar, pero no para imitar. De hecho, muchas veces más elocuentes que sus palabras fueron sus gestos concretos. La vida está hecha de eso: personas concretas, actos concretos, y ahí podemos seguirlo. Sería lamentable que nos emocionemos viendo a Francisco bendecir a la anciana de 99 años, pero que nosotros abandonemos a nuestros ancianos, o que no valoremos el trabajo del hogar o el papel de las abuelas, o que nos despreocupemos de la reinserción social de los delincuentes, o que seamos cómplices en pequeños o grandes casos de corrupción, etcétera. Ahora nos toca hacer acopio de sus enseñanzas y procesarlas de forma que, según nuestras posibilidades y circunstancias, las incorporemos a nuestra vida. Si la muchedumbre inmensa que lo vio y fue bendecida por él se decide a ser coherente con esa fe que, quizá empolvada, tiene en su corazón, la venida del Papa habrá valido la pena y dejará fruto en nuestra vida, en nuestra familia y en la entera sociedad; habrá un antes y un después de Francisco. Él siempre pide oraciones; ahora, además de rezar por él, oremos para que seamos capaces de encarnar su mensaje.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Col arriba
Correccion Disenso
Columna Contra MundumCol genealogia peruana
Columna Navegando
Columna PinceladasCol 002
Columna 09
Columna Patrimonium
Columna 11Col Dario Enriquez chico
Col Mirada legalCol 04Col Manifesto
Col morrocotudo
Col Ganzalez
Col A primera vistaCol 001Columna Pepe LaddCol dardo en el blanco
Col El higadoCol Libertad bajo palabraCol ElvisCol Homenaje RecuerdoCol 01
Col A tempo
Columna 14
Col La otraCol 02Col B CriolloCol Peruano AColumna 16Correccion Sin sendero
Col Aldea VCol 05Col Desde el solar trujillanoColumna 17Col CEPCol ENTREVISTASCol Varios

EXTRANJEROS TITULO
Extranjeros 01Correccion Pensando en voz altaCol boliviano
Extranjeros 02
EXTRANJEROS LechinCol Rusa sin BanderaExtranjeros 04Col Cubano 06Correccion Agustin LajeExtranjeros 05
Extranjeros 06
Extranjeros 07Col Venezuela futura
Extranjeros 08
Extranjeros 09Correccion Carlos Sanchez BerzainCol 03 CubanoExtranjeros 10

Si desea...

Identificarse Registrar

Login

Usuario
Password *
Recordarme

Crear una cuenta

Los campos marcados con un asterisco (*) son obligatorios.
Nombre
Usuario
Password *
Verificar password *
Email *
Verificar email *