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Escribe: Karina Flores Yataco.- Van avanzando los días y es interesante ver como cada candidato político, quiere ser identificado con el outsider, con el distinto, con el político no tradicional, el nuevito, el inmaculado en política.

Lamentablemente ese espíritu de mesías en política se ha vuelto un común denominador en nuestras últimas elecciones, y eso hace notar algo más que el interés de los políticos en querer verse como los "progresistas".

Esto también demuestra que el electorado, sigue buscando a alguien de afuera de la política para que solucione la problemática del gobierno, eso quiere decir, que lamentablemente el elector de a pie no tiene interés en el fortalecimiento de nuestro Estado, pero muchos podrían decir que por el contrario, no quieren políticos de formación, porque "es más de lo mismo".

La historia nos viene demostrando que nuestro país, no aprende de sus errores, el problema no subyace en que alguien sea político de carrera, de partido o de vocación, el problema yace en los motivos que lo mueven a la política, en los financistas que le acompañan, en el equipo técnico y sus intereses.

Podemos tener como candidato al mejor técnico no político, pero de qué nos sirve, si sus intereses y principios se contraponen a lo que nuestra Nación identifica, de que nos sirve que los candidatos nos digan que van a luchar contra la corrupción cuando no pueden lidiar con su propia corrupción moral, de qué nos vale escuchar y ver tantas encuestas, si al final se termina votando sólo por la canción, el bailecito o el regalito que nos den.

Siempre se dice que la juventud cambiará el Perú, y si bien la juventud juega un papel esencial, considero que los adultos intentan lavarse las manos de la responsabilidad política que tienen al no educar ni educarse en política, en leer los planes de gobierno, en hablar con sus hijos sobre el valor de la patria. Padres de familia, sacrifiquen un partido de fútbol, la novela preferida, o el programa de farándula, y hablen en familia de política, si se empieza desde casa, el país y sus gobernantes por inercia cambiarán.